Vigilan servicios de salud

Vigilan servicios de salud
 
El 6 de agosto del 2010 en un hotel capitalino, la Alianza Nacional de Organizaciones de Mujeres Indígenas por la Salud Reproductiva –ALIANMISAR- realizó un foro en conmemoración del Día Internacional de los Pueblos. El foro fue titulado: Desafíos para el cumplimiento de los Derechos en Salud Reproductiva de los Pueblos Indígenas.
 
El foro contó con la presencia del Ministro de Salud, directora de la Unidad de Atención de Salud de los Pueblos Indígenas e Interculturalidad del ministerio, la Secretaria de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional,  la Defensoría de la Mujer Indígena y  la Procuraduría de los Derechos Humanos.
 
En esta oportunidad, ALIANMISAR participó con sus aportes, desde sus saberes de mujeres indígenas de áreas rurales, comprometidas para mejorar las condiciones de salud y bienestar de sus pueblos. Como parte del aporte y para evidenciar las condiciones en que las mujeres indígenas son atendidas, presentaron un reporte de vigilancia ciudadana sobre los servicios del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala, entre ellos:
  • CAP de San Martín Sacatepéquez, Quetzaltenango;
  • Hospital y Centro de Salud de La Tinta, Alta Verapaz;
  • Hospital de Santa Elena en Santa Cruz y Hospital en Nebaj, Quiché;
  • CAIMI de Ixchiguán, San Marcos;
  • Hospital y Albergue en, Sololá y
  • Hospital, Chimaltenango.
Algunos de estos servicios pertenecen al segundo y tercer nivel de atención. En cada establecimiento observaron: trato, comodidad y limpieza; condiciones de las instalaciones, del equipo y abastecimiento de insumos; y atención intercultural e integralidad de la atención (que se refiere a que las pacientes deberían recibir consejería sobre planificación familiar después del parto, se les debería explicar las señales de emergencia para el embarazo y asesorarlas para tener un plan de emergencia, en caso de complicación obstétrica).
Dentro de los principales hallazgos se encontraron que los espacios son muy reducidos para la atención, en consulta externa y encamamiento; algunas salas de recuperación son reducidas y sin privacidad; al momento de ingresar la  paciente, se continúa retirando su vestimenta indígena y colocándosele bata hospitalaria descubierta y con tela liviana (al respecto, la Alianza ha demandado que se confeccionen vestimentas hospitalarias que se adapten a la cultura de los pueblos indígenas); además, la ropa para cubrir a los recién nacidos es insuficiente para las necesidades del servicio.
En cuanto a las condiciones de las instalaciones y equipamiento; las camillas y equipo para la atención del parto y del recién nacido son insuficientes y se encuentran en mal estado; cuentan con muy pocas ambulancias, muchas de ellas en malas condiciones. Los baños de usuarias se encuentran sucios, en mal estado, sin jabón, sin toallas y sin papel higiénico. No ofrecen agua caliente para el baño de las pacientes que hayan dado a luz. Como que si esto no fuera suficiente, las salas de parto no están acondicionadas para el parto vertical; aunque ofrezcan este servicio en algunos establecimientos.
 Existen limitados insumos para la atención; los medicamentos para la atención del embarazo, parto y post parto son escasos y la oferta de servicios y métodos de planificación familiar es mínima. En muchos de los servicios de atención prenatal y atención del parto, no brindan información sobre planificación familiar, ni sobre signos de peligro en el momento del parto y postparto.
Es evidente que se requiere de voluntad política para que sean formuladas políticas e intervenciones efectivas que aseguren el acceso a los servicios de los pueblos indígenas y rurales. Tales políticas conducirán a la asignación de recursos necesarios para lograr la disminución de las brechas existentes en Salud Reproductiva.
También se hace necesario fortalecer los espacios de participación para que las mujeres indígenas expresen sus necesidades para la atención de su salud. Lo anterior, acompañado de procesos de capacitación a los proveedores de servicios en cuanto a la pertinencia cultural, derechos humanos y en los contenidos de las leyes que amparan el derecho a la salud de los pueblos.
Finalmente, las mujeres indígenas exigen que se les proporcione información de manera amigable; que la misma se brinde en su idioma materno y se solicite su consentimiento para el tratamiento que les aplicarán.