Informe en Ginebra

Procuraduría de los Derechos Humanos presenta en Ginebra avances obtenidos en conjunto con ALIANMISAR
 
El Doctor Sergio Morales, Procurador de los Derechos Humanos presentó una ponencia en la 24 reunión anual del Comité Internacional de Coordinación de las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos. La reunión se llevó a cabo del 17 al 19 de mayo del 2011, en el Palacio de las Naciones Unidas, Ginebra, Suiza.
En dicha ocasión, fue presentada la experiencia desarrollada por la Alianza Nacional de Organizaciones de Mujeres Indígenas por la Salud Reproductiva (ALIANMISAR) y la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), en la defensa de los derechos de las mujeres, específicamente en el ámbito del derecho a la salud sexual y reproductiva.
El Procurador hizo mención de las condiciones del país, haciendo énfasis que aunque la proporción entre mujeres y hombres es bastante equilibrada, Guatemala sigue siendo un país con una arraigada cultura patriarcal, que coloca a las mujeres en condiciones subalternas y de desigualdad. Situación grave para las mujeres indígenas, a quienes puede describirse con propiedad como las más discriminadas entre las discriminadas. De igual forma, fueron presentados cuadros de desigualdad, indicándose que es en el ámbito de la salud en general, donde se condensan el conjunto de las garantías fundamentales de una sociedad para garantizar las medidas y las atenciones básicas para la preservación de la salud de sus habitantes.
Se señaló que en Guatemala, una de las principales complicaciones que pueden presentarse durante el nacimiento o inmediatamente después, es la hemorragia, que puede producirse en ausencia de centros de emergencia y una red de caminos accesibles, por la falta de bancos de sangre o los elevados costos para la mayoría de familias de acceder a servicios médicos y transporte eficiente. Pero que no es sólo problema de recursos; otra de las principales dificultades experimentadas por mujeres indígenas que tratan de acceder a servicios de atención en salud es la barrera del idioma, que se deriva en desinformación, mayores riesgos y trato irrespetuoso o incluso humillante. Además de los factores que hacen vulnerables a las mujeres a mayor riesgo de mortalidad materna como la falta de atención de calidad o culturalmente pertinente. La mayoría de las mujeres indígenas son monolingües en un idioma maya y el Estado aún no implementa programas bilingües que respondan a sus necesidades culturales.
Es por ello que, con el propósito social de forzar al Estado a cumplir con sus compromisos legales en esta materia, se desarrolló la acción conjunta de la ALIANMISAR y la Procuraduría de los Derechos Humanos; precisamente, en el ámbito de la vigilancia social y el monitoreo de la prestación de los servicios de salud, en el marco legal nacional e internacional que Guatemala ha suscrito.
Los hospitales y centros de salud se visitaron de marzo a noviembre de 2010 y de enero a marzo de 2011. En total, fueron monitoreados 23 servicios en hospitales y centros de salud. De ellos, 8 de tercer nivel y 15 del segundo nivel de atención, en seis departamentos con alta densidad de población indígena. En cada establecimiento fue observado lo siguiente: limpieza, comodidad y condiciones de las instalaciones, características de la relación entre los prestadores de servicios de salud y las usuarias, condiciones del equipo, cantidad de personal, abastecimiento de insumos, servicios de planificación familiar, atención intercultural y pertinencia cultural.
Las visitas a los centros hospitalarios y a los centros de salud permitieron corroborar las precarias condiciones en que en ellos se atiende a las mujeres y cómo, más allá de las estadísticas oficiales, hay una desatención grave a los derechos a la salud reproductiva de las guatemaltecas, especialmente las indígenas.
Se hizo evidente la falta de voluntad estatal para formular políticas e intervenciones efectivas que aseguren el acceso a los servicios de los pueblos indígenas y rurales. Esto incluye las asignaciones presupuestarias que permitan el funcionamiento adecuado de los servicios de salud.
Finalmente, se destacó la importancia de crear espacios de participación, para que las mujeres indígenas expresen sus necesidades en la atención de su salud. Esto incluye la prestación de los servicios de salud en el idioma materno de las mujeres indígenas y con respeto a las propias costumbres. 
El ejercicio de vigilancia social permitió recomendar al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social la capacitación de los prestadores de servicios de salud en cuanto a relaciones interculturales y derechos. Lo anterior implica amabilidad, buen trato y en el idioma de las mujeres indígenas. Es decir los servidores de salud deben manejar indicadores de calidez, fundados en el respeto y con interés por el bienestar de las mujeres indígenas.
También se recomendó la edificación y puesta en funcionamiento de “casas maternas”, cercanas a los hospitales, para que la atención de las mujeres que viven en áreas rurales se lleve a cabo oportunamente.
La experiencia desarrollada hasta ahora por la ALIANMISAR y la PDH indica que aún es muy largo el camino para hacer efectivos los derechos a la salud sexual y reproductiva en Guatemala, pero la acción conjunta va en la dirección correcta, permitiendo identificar los desafíos.